Carreras, Huijsen y Mastantuono: inversión fallida
La cuarta temporada con mayor inversión en fichajes de la era Florentino no está cumpliendo expectativas y la paciencia de la afición empieza a agotarse.
El verano prometía una renovación profunda en el Real Madrid tras una temporada sin títulos. Bajo la dirección de Florentino Pérez, el club realizó una fuerte inversión cercana a los 180 millones de euros —173,5 en tres fichajes clave más otros 10 para adelantar la llegada de Trent Alexander-Arnold—, situando esta campaña como la cuarta con mayor gasto en la segunda etapa del presidente. Sin embargo, el rendimiento no ha estado a la altura de las expectativas.
Álvaro Carreras, Dean Huijsen y Franco Mastantuono fueron señalados como piezas fundamentales para liderar el nuevo proyecto. Jóvenes, con proyección y margen de crecimiento, el club esperaba un impacto inmediato que nunca terminó de consolidarse. En el momento decisivo del curso, solo Trent apareció con regularidad; los otros tres, en cambio, se diluyeron.
El patrón ha sido similar en los tres casos: buen inicio, sensaciones prometedoras y pérdida progresiva de protagonismo cuando la exigencia aumentó. La falta de confianza del técnico Álvaro Arbeloa en los momentos clave ha sido evidente, generando un creciente malestar en la grada y en redes sociales.
Carreras, de revelación a desaparición
El caso de Álvaro Carreras resulta especialmente llamativo. Su irrupción fue brillante: sólido en defensa, fiable en salida de balón y claramente por delante de Fran García y del lesionado Mendy. Sin embargo, marzo marcó un punto de inflexión.
Una sanción que le dejó fuera ante el Celta, seguida de una lesión, le apartó de la eliminatoria frente al Manchester City. Cuando regresó, lo hizo lejos de su mejor nivel, y la competencia le ganó terreno. Dos actuaciones flojas ante Mallorca y Bayern terminaron por condenarle. Desde entonces, no ha vuelto a tener protagonismo, evidenciando la falta de confianza del cuerpo técnico.
Mastantuono, talento sin encaje inmediato
Franco Mastantuono llegó rodeado de expectación. El club veía en él un perfil diferencial, casi un intento de replicar el impacto de Lamine Yamal, aunque las comparaciones resultaron prematuras.
Tuvo oportunidades tanto con Xabi Alonso como con Arbeloa, pero no logró asentarse. La adaptación a la élite, sumada a la presión mediática, terminó pesando. Ahora mismo, su futuro apunta a una cesión para recuperar confianza y דקות de juego, siguiendo un camino similar al de otros jóvenes talentos del club.
Huijsen, una caída inesperada
Dean Huijsen es quizá el caso más preocupante. Llegó como uno de los centrales más prometedores de Europa, consolidado incluso en la selección española. Su desempeño inicial —especialmente en el Mundial de Clubes— dejó destellos de gran calidad, sobre todo en salida de balón.
Sin embargo, su nivel ha caído notablemente. Errores puntuales, pérdida de confianza y una menor influencia en el juego le han relegado en la rotación. El buen estado de forma de otros defensores y el regreso de piezas clave como Militao han terminado por apartarle del once, hasta el punto de que su presencia en futuras competiciones genera dudas.
Una inversión bajo escrutinio
El contexto no ayuda: jugar en el Real Madrid implica una presión constante y un margen de error mínimo. Los tres futbolistas, pese a su juventud, han sentido ese peso. La afición, exigente como pocas, ha respondido con críticas, pitadas y cuestionamientos sobre la planificación deportiva.
Aún hay tiempo para revertir la situación. El talento está ahí, pero la realidad es clara: la millonaria apuesta del club, por ahora, no está dando los frutos esperados. Y en el Santiago Bernabéu, la paciencia no suele ser infinita.



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