Victoria, indiferencia total y claro mensaje a Kylian Mbappé
Primeros veinte minutos de nada en el Santiago Bernabéu. Solo hay dos apuntes a reseñar: Un lanzamiento de media distancia de Trent Alexander-Arnold que se perdió a centímetros de la portería de Aarón y la indiferencia de la parroquia del Real Madrid, salvo cuando la pelota llegaba a pies de Eduardo Camavinga. El centrocampista francés, a quien Didier Deschamps ha dejado sin mundial, volvió a demostrar ser un futbolista de inteligencia asintomática y esto encrespó al público.
Por lo demás, salvo algún escarceo del Real Oviedo y de Brahim Díaz, el futbolista más activo del Real Madrid, el partido se desarrolló de manera vulgar y ordinaria entre un clima de indiferencia total. De hecho, el público del Santiago Bernabéu solo reaccionó para aplaudir a Santi Cazorla cuando apareció por los videomarcadores. Entre la abulia del personal y de los veintidós jugadores, Gonzalo García calmó las iras del respetable con el 1-0. Al delantero madrileño le cayó una pelota en el área y definió con sencillez: Abriendo el pie para alejar la pelota de Aarón. Por lo demás, De Burgos Bengoetxea tuvo un detalle con todos al prolongar solamente quince segundos el primer tiempo.
La segunda parte discurrió por los mismos derroteros que la primera. Solo hubo una diferencia. ¿Cuál? Que la entrada al partido de Kylian Mbappé por Gonzalo García demostró al astro de Bondy qué piensa el madridismo de él. Y créanme, la opinión no es agradable, puesto que desde el calentamiento, el futbolista francés fue abucheado fuertemente y de manera costante. Por su parte, el Real Oviedo navegó por el partido más pendiente de no recibir una goleada que de intentar puntuar en el feudo madridista.
Tras el festival de silbidos, totalmente justificados contra Kylian Mbappé, llegó la sentencia. Jude Bellingham, en su aparición más destacada de los últimos dos meses en el terreno de juego, puso el 2-0 con un fuerte disparo desde dentro del área. Con el partido sentenciado, todos los presentes solo queríamos una cosa. ¿Cuál? Que Ricardo De Burgos Bengoetxea pitara el final del partido en el minuto cuarenta y cinco. El trámite del partido fue realmente insufrible, con picos de alta insoportabilidad. Por lo demás, el público del Santiago Bernabéu demostró su alta categoría aplaudiendo a Santi Cazorla, una institución del fútbol español, cuando entró al campo en el minuto sesenta.



Publicar comentario