Goleada del Real Madrid para auparse al coliderato liguero
José Mourinho, de entrada, dispuso de algunas rotaciones en su once titular. El DT luso, sin duda, está pensando en el partido ante el Elche CF y sobre todo en el derbi madrileño del próximo domingo. Por ello, dio un turno de descanso a Dean Huijsen y Arda Güler, dos de sus jugadores clave en este inicio de temporada. Por su parte, Beñat San José, DT del Rayo Vallecano, dio entrada a varios jugadores que hasta ahora apenas habían tenido espacio en sus planes, como Tsitaushvili, Bouare o Pedro Díaz, para así suplir las sensibles bajas que tenía.
El partido se abrió de manera inopinada, pero no inesperada. Torpeza infinita de Florian Lejeune, que zancadillea a Álvaro Carreras en el intento de perseguir una pelota imposible por parte del ’18’ merengue. Penalti claro que cambia por gol, con mucha tranquilidad, Kylian Mbappé. Acto seguido, transición del conjunto de José Mourinho que culmina Álvaro Carreras para poner el 2-0 a los dieciocho minutos de juego. ¿Partido finiquitado? En principio, sí. Pero lo cierto es que el Rayo Vallecano, tras el 2-0, se desperezó e intentó jugar al fútbol.
Eso sí, tras el 2-0, el ritmo del partido bajó muchos enteros, salvo cuando la pelota pasaba por los pies de Yan Diomande. El jugador marfileño, titular por primera vez con el Real Madrid, quiso dar una buena impresión a todos. Por ello, intento acelerar, alternando aciertos y errores, cada jugada que caía en sus pies. El acierto que no tuvo Yan Diomande en el último pase, lo tuvo Vinicius. El brasileño, a los 35 minutos, puso un pase de la muerte medido a Jude Bellingham para que el jugador inglés pusiera el 3-0. Desde aquí, hasta el descanso, no pasó nada digno de mención.
El paso por vestuarios destensó al Real Madrid. Prueba de ello es el 3-1, obra de Sergio Camello. Eduardo Camavinga, sin percepción alguna de dónde estaba parado, jugó alegremente hacia atrás una pelota que cayó en los pies del ’10’ vallecano. Este, tras el asombro inicial por semejante regalo, conectó un disparo débil pero esquinado que batió sin remisión a Thibaut Courtois. Tras el gol rayista, y unos minutos de paciencia por parte del público del Bernabéu, empezaron a bajar las reprobaciones al juego del Real Madrid. Primero, estas reprobaciones fueron de baja intensidad, pero según acumulaba ocasiones del equipo de Beñat San José, las reprobaciones comenzaron a ser más notorias.
Para intentar cerrar el partido, José Mourinho dio entrada a Aurélien Tchouaméni. El centrocampista francés, sin hacer grandes cosas, mejoró notablemente las prestaciones de un intrascendente Bernardo Silva. Por lo demás, se llegó al final del partido entre reprobaciones del público del Bernabéu, salvo en el tramo final del partido. El respetable, disconforme con lo mostrado por los de José Mourinho en el segundo tiempo, hizo saber su disgusto en varios pasajes de la segunda etapa. Eso sí, aunque sin puntería, los hombres de José Mourinho recompusieron en parte su imagen en el tramo final del partido, en el que dejaron buenas jugadas.



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