En medio de la fiesta, Rayo y Girona no se hacen daño (1-1)
Primeros minutos de partido fríos en Vallecas, en consonancia con la meteorología que nos regaló una noche primaveral pero bastante fría. En ellos, ambos equipos, Rayo Vallecano y Girona, se dedicaron a tantearse. Por ello, las ocasiones de peligro brillaron por su ausencia en los primeros diez minutos. Pasado el primer cuarto de hora, el partido comenzó a coger temperatura, sobre todo por parte local. Eso sí, solamente con saques de esquina. Los de Iñigo Pérez mostraron claramente que, a pesar del desgaste realizado en Francia el pasado jueves, iban con todo para sumar la victoria que selle virtualmente su permanencia en primera división.
Curiosamente, la primera gran ocasión del partido la tuvo el Girona. Error del Rayo Vallecano en la salida de balón. Tras dos pases, la pelota llega a Joel Roca, que dribla a Augusto Batalla, pero pierde la oportunidad al cerrarse toda la defensa sobre él y su disparo acaba en saque de esquina. Repuestos del susto, los de Íñigo Pérez retomaron la misión de certificar virtualmente la permanencia, con Jorge De Frutos a la cabeza. Tardó en materializar en ocasiones su dominio el Rayo Vallecano, pero estas llegaron finalmente. Las dos primeras fueron para Sergio Camello: En la primera, el ’10’ vallecano se entretuvo en el estanque de cocodrilos que es el área y terminaron quitándole el balón, mientras que en la segunda su cabezazo en soledad se marchó a la derecha de la portería de Gazzaniga. Finalmente, tras perder Sergio Camello la mejor ocasión del primer tiempo, un mano a mano con Gazzaniga que definió muy mal, se llegó al descanso con empate a cero.
El inicio de la segunda parte trajo nuevos bríos al partido, por ambos bandos. Además, con un surtido de ocasiones, de las cuales la más clara fue para el Girona: Centro al segundo palo que remata, sin dejar caer la pelota, el ucraniano Tsygankov, mandando la pelota a las nubes. También llegó la polémica al partido con el inexistente penalti por mano indicado a Óscar Valentín, que por suerte para Cuadra Fernández, juez de la contienda, el VAR conmino a anular.
Tras la polémica, la intensidad del partido decayó, sobre todo en el equipo visitante. Los locales, empujados por su afición, aunque mermados en lo físico, buscaron con ahínco el gol que les diera la victoria. Tras la polémica, la intensidad del partido decayó, sobre todo en el equipo visitante. Los locales, empujados por su afición, aunque mermados en lo físico, buscaron con ahínco el gol que les diera la victoria. Los decibelios ambientales los subió Cuadra Fernández. ¿Cómo? Consintiendo tomas de temperatura corporal constantes, sin castigo alguno, de la defensa del Girona sobre Alemao.
El tanto que tanto buscaron los locales acabó llegando en el anochecer del partido. Alemano fue su autor, corrigiendo un tenue disparo de Unai López. Por desgracia para los locales, la alegría duró poco, ya que en el minuto 90, a la salida de un córner, un poderoso cabezazo de Stuani igualó la contienda, de manera definitiva.



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