No duermen tranquilos, precedentes UEFA que preocupan al Barça

El Caso Negreira sigue generando incertidumbre en el FC Barcelona. Varios precedentes muestran cómo la UEFA ha castigado casos de corrupción deportiva

El Caso Negreira continúa proyectando incertidumbre sobre el futuro europeo del FC Barcelona. La reciente iniciativa del Real Madrid, que ha remitido un escrito a la UEFA solicitando medidas contra la entidad azulgrana, ha reactivado el debate sobre las posibles consecuencias deportivas del procedimiento.

Aunque el club catalán no ha sido condenado judicialmente y mantiene que los pagos realizados a José María Enríquez Negreira, ex vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, no tuvieron influencia en los resultados deportivos, la normativa de la UEFA contempla actuaciones disciplinarias independientes de los tribunales ordinarios cuando considera que la integridad de las competiciones puede haberse visto comprometida.

La Juventus y el precedente del Calciopoli

Uno de los casos más conocidos es el de la Juventus, protagonista del escándalo Calciopoli en 2006. La entidad italiana fue descendida a la Serie B y perdió varios títulos nacionales tras demostrarse una red de influencias sobre designaciones arbitrales.

Aunque las sanciones fueron impuestas por las autoridades deportivas italianas, el caso marcó un antes y un después en la lucha contra la corrupción dentro del fútbol europeo.

El Marsella, el ejemplo más similar

El precedente más cercano al debate actual es el del Olympique de Marsella. En 1993, poco después de conquistar la Copa de Europa, el club francés se vio implicado en el escándalo conocido como VA-OM.

La investigación reveló intentos de soborno a jugadores del Valenciennes antes de un encuentro liguero. Como consecuencia, el Marsella perdió el título francés y fue excluido por la UEFA de las competiciones europeas de la temporada siguiente. Además, tampoco pudo disputar la Supercopa de Europa ni la Copa Intercontinental.

Fenerbahçe, Besiktas y otros castigos ejemplares

La UEFA también ha actuado con firmeza en otros casos. El Fenerbahçe fue excluido de las competiciones continentales durante dos temporadas tras una investigación relacionada con amaños de partidos.

Por su parte, el Besiktas recibió una sanción de un año sin competir en Europa. La decisión fue posteriormente ratificada por el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS).

En Grecia, Olympiakos Volou y Kavala también quedaron fuera de los torneos europeos después de verse involucrados en investigaciones por manipulación de encuentros.

El castigo récord al Skënderbeu

Uno de los ejemplos más severos es el del Skënderbeu. El club albanés fue expulsado de las competiciones europeas durante diez años tras diversas investigaciones vinculadas a amaños y apuestas deportivas.

Una sanción similar recibió recientemente el Arsenal Tivat de Montenegro, castigado con una década de exclusión después de que la UEFA concluyera que participó en arreglos de partidos relacionados con la Conference League.

Una situación diferente

La principal diferencia entre el Caso Negreira y muchos de estos precedentes es que, hasta el momento, no existe una resolución judicial que acredite la compra de partidos o la alteración concreta de resultados.

Sin embargo, la historia reciente demuestra que la UEFA ha aplicado sanciones deportivas en situaciones donde entendió que los principios de integridad y transparencia habían sido vulnerados. Por ello, cualquier movimiento del organismo europeo será seguido con máxima atención por el FC Barcelona, consciente de que existen antecedentes que invitan a la preocupación.

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