El Flamengo carga contra la medida de Lula

El club carioca, el más golpeado por la prohibición de las apuestas, reclama seguridad jurídica y advierte del riesgo para todo el deporte brasileño.

El club carioca, el más golpeado por la prohibición de las apuestas, reclama seguridad jurídica y advierte del riesgo para todo el deporte brasileño.

El Flamengo fue el club más contundente en su respuesta a la decisión del Gobierno de Brasil de prohibir las casas de apuestas online. En un comunicado, la entidad recordó que el país pasó años debatiendo cómo regular el sector: el Congreso lo aprobó, el Estado lo reguló y las empresas invirtieron y pagaron licencias para operar de forma legal. Por eso, considera injustificable cambiar de la noche a la mañana todo el marco normativo tras haber llevado a compañías e instituciones a asumir compromisos bajo esas reglas.

El club no niega que la regulación pueda perfeccionarse ni que quien incumpla la ley deba ser sancionado. Pero insiste en que hay una diferencia fundamental entre ajustar una norma y directamente desmantelarla, subrayando que esto es, ante todo, una cuestión de seguridad jurídica que afecta a cualquiera que invierta o contrate en Brasil confiando en las reglas fijadas por el propio Estado.

El Flamengo advierte además de que el golpe no se limita a los clubes de mayores ingresos: alcanza también al fútbol femenino, las categorías inferiores, el deporte olímpico y toda una cadena de empleos directos e indirectos, proveedores y empresas de comunicación y tecnología. A nivel fiscal, el club alerta de que debilitar el mercado regulado también reduce la recaudación de impuestos destinada al propio deporte.

Sobre la protección al ciudadano, el comunicado cuestiona que prohibir a las empresas legales vaya a frenar el juego: según una encuesta del Instituto Locomotiva de mayo de 2026, entre el 38% y el 44% de las apuestas online en Brasil ya se mueve en plataformas clandestinas, un porcentaje que de hecho bajó tras la regulación, cuando en 2025 rondaba el 41-51%. Para el Flamengo, la prohibición no eliminará el juego, sino solo la parte que Brasil puede supervisar, gravar y controlar.

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