Un juicio que desnuda a la Conmebol y que retoma el FIFA-Gate

José Luís Chilavert declarando ante el tribunal. Fuente www.abc.com.py. Gustavo Machado

En las próximas horas tocará a su fin el patético segundo juicio que llevó a cabo el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, contra el gran periodista paraguayo Marcos Velázquez, uno de los más valientes del mundo del fútbol y que osó investigarlo y escribir sobre las continuas irregularidades sobre las diversas gestiones de su compatriota como dirigente

Domínguez ya le había iniciado un anterior juicio a Velázquez que se desarrolló entre finales de 2021 y principios de este año, y que derivó en una suspensión para el periodista por un año y dos meses, y con una multa de 20 millones de guaraníes –unos 2500 dólares- que se encuentra ahora en la fase de apelación en la Corte Suprema de Justicia de Paraguay y que -nos cuenta el respetado y admirado colega-, “continuará hasta las últimas consecuencias por las innumerables irregularidades en el proceso”.

Lo interesante de este segundo juicio es que a lo largo de estos días ocurrieron en este juicio algunos hechos llamativos, no señalados (ni en principio cubiertos con interés) por la amplia mayoría de los medios de comunicación. Velázquez nos cuenta, por ejemplo, que Montserrat Jiménez, directora jurídica y secretaria general adjunta de la Conmebol, testigo de la parte querellante, no recordaba haber sido también testigo en el juicio entre Domínguez y el ex arquero paraguayo José Luis Chilavert, llevado a cabo hace no más de tres meses.

Sin embargo, lo más importante que se dio a luz en este juicio es que el presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF), Robert Harrison, testigo propuesto por la defensa, afirmó que siendo él presidente del club Nacional de su país en el momento en el que Domínguez era presidente de la entidad, jamás recibió una notificación de que la empresa “Tenfield”, del empresario uruguayo Francisco “Paco” Casal, había ofrecido 17 millones de dólares por los derechos de transmisión de TV de los partidos de la selección albirroja en la clasificación para el Mundial de Rusia 2018, cuando se firmó un contrato por 9.360.000 dólares con la empresa “Ciffart”, del empresario local Antonio J. Vierci por los mismos derechos.

En otras palabras, y ante la insistencia de los abogados para que lo repita en el juicio, Harrison, dirigente de la APF cuando Domínguez (actual presidente de la Conmebol) se encontraba a cargo de aquella entidad, nunca recibió ninguna documentación ni fue informado de una oferta de 7.340.000 más que la que fue aceptada, y afirmó que sólo se enteró más tarde cuando esos documentos aparecieron publicados en las redes sociales (justamente, quien los dio a conocer fue Velázquez).

Pero esto no termina allí ni mucho menos. Porque si el 28 de abril de 2015 se firmó una adenda del contrato con “Ciffart” que ya venía desde 2011, justo una semana más tarde, el 5 de mayo de ese mismo año, “Ciffart” se lo vendió a la empresa ”Full Play” de la familia Jinkis (Hugo y Mariano). Casualidad o no, “Full Play” estuvo involucrada, semanas más tarde, en el espectacular caso conocido en el mundo como “FIFA-Gate”. Algo que tampoco parece casualidad es que si leemos el nombre de “Ciffart” al revés, daremos con la palabra “Traffic”, la empresa brasileña de José Hawilla (quien terminó siendo testigo arrepentido en el juicio llevado a cabo en Nueva York), también involucrada en el resonante “FIFA-Gate”.

Se intentó justificar la firma con “Ciffart” en que se trató de una adenda del contrato que ya había firmado esta empresa con la APF en 2011 por la compra de los mismos derechos de transmisión por TV de los partidos de la selección paraguaya durante la clasificación para el Mundial de Brasil 2014, también a cambio de 7 millones de dólares y con la previsión de 8 millones para la clasificación a Rusia 2018 (que, además, por ser, aparentemente, tan solidarios, los elevaron a 9,3).

Sin embargo, Velázquez demostró que ese contrato, firmado por Juan Ángel Napout en 2011 como presidente de la APF anterior a Domínguez, sí se podía modificar o mejorar porque aceptaba analizar una oferta externa superadora, aunque le daba preferencia a “Ciffart” para que la empatara.

Napout se encuentra detenido en Nueva York por el “FIFA-Gate” luego del resonante juicio llevado a cabo en Brooklyn en el que fue clave la declaración hecha por el arrepentido Alejandro Burzaco, ex CEO de Torneos y Competencias (TyC), quien testimonió que Napout -quien fue uno de los tantos presidentes de las asociaciones nacionales de Sudamérica que recibió sobornos para aceptar ceder los derechos de TV de sus selecciones nacionales por un bajo coste desde las grandes empresas de comunicación del continente- le dijo que Domínguez también se acercaría a pedirle su parte de la coima como presidente de la APF.

Por su parte, Santiago Peña, ex contador y administrador de los Hinkis en la empresa “Full Play” (también involucrada en el “FIFA-Gate”), había sostenido en el juicio de Nueva York, a la jueza Pamela Chen, que poseía registros de pagos de esta empresa a “Ciffart” por los derechos de los partidos de la selección paraguaya, y que además de los pagos “normales” a “Ciffart”, hubo otros dos de un millón de dólares por los derechos de TV de los partidos de la selección paraguaya para la clasificación para Brasil 2014 y 2018.

Esos pagos “extras” de 1,5 millones de dólares coinciden exactamente con la denuncia de la Fiscalía de Nueva York acerca de los sobornos del FIFA-Gate a cada presidente de las federaciones nacionales de Conmebol, con la excepción de Uruguay y Chile, además de 3 millones para el entonces presidente de la entidad sudamericana, Nicolás Leoz, y 3 para Julio Grondona, en aquel momento, vicepresidente senior de la FIFA y titular de la AFA.

Cuando Napout fue detenido, probada su actuación en los sobornos del “FIFA-Gate”, intentó justificarse aduciendo que esos 1,5 millones de dólares entraron a las arcas de la APF, pero ni su conducción ni la posterior de Domínguez pudieron justificar ese ingreso, que tampoco se encontró, por lo que tampoco se pudo explicar, hasta ahora, su salida, ni quién fue el que cobró el cheque, o dinero en efectivo.

José Luis Chilavert, también testigo de Velázquez, quien tuvo la palabra el pasado viernes en el tribunal, destacó lo manifestado anteriormente por Harrison y sostuvo que Domínguez incurrió en una “lesión de confianza” que según el Código penal conlleva penas hasta de cárcel. El ex arquero campeón mundial de clubes con Vélez Sársfield recordó que ya había denunciado al actual mandatario de la Conmebol ante el ministerio público.

El ex arquero de la selección paraguaya aportó en el juicio una voluminosa carpeta, rechazada en su momento por el juez Manuel Aguirre (y ahora apelada por el ex jugador) en el juicio que a su vez mantuvo con Domínguez en la que aparece un documento en el que la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero (SEPRELAD) paraguaya reiteró el oficio 103/22 del pasado 5 de abril, en el que sostiene que en su base de datos obran Registros de Operaciones Sospechosas (ROS) y Reporte de Operaciones (RO) por parte de Domínguez.

Otro testigo presentado por la defensa de Velázquez, es José Roldán, ex gerente del club Olimpia de Itá (a pocos kilómetros de Asunción) y que fuera entrevistado por el periodista en un artículo en el que el dirigente aparecía pidiendo mejoras en las condiciones de cobro de los derechos de TV por parte de los clubes de interior de Paraguay, que ya era muy escaso para los de Primera División.

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Roldán contó que por esas declaraciones, los Comités de Ética y Disciplina de la APF, en tiempos de Domínguez – a quien calificó de “dictador sin escrúpulos, que atropella a quien lo critica”-, lo sancionaron con una prohibición de noventa días para asistir a los estadios (medida que suele tomarse contra las barras bravas o quienes realizan actos violentos y que, según sostuvo Velázquez “va contra la libre circulación de las personas como establece la Constitución”), además de imponerle una multa al club.

Velázquez, notable periodista de investigación, afirmó que “el modus operandi de Domínguez es siempre el mismo, junto con su abogado Claudio Lovera, en cada una de las cinco o seis querellas que interpone a los que critican a su gestión, presentando como testigos a empleados de las organizaciones que dependen de él para cobrar, o a la abogada Montserrat Jiménez, que percibe un salario de 30.000 dólares”.

El juicio finaliza este lunes con la declaración de Velázquez y el alegato final de los abogados de ambas partes, para luego esperar la sentencia del juez Carlos Hermosilla. “Espero que la Justicia sea ecuánime y que haga su trabajo y concluya de la mejor manera, que es mi absolución”, indicó Velázquez a “Dosis Futbolera”.

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10 Mundiales. 11 Copas América. 6 Mundiales de Clubes. Ex director de las revistas “Orsai” (Argentina), y “Fútbol Total” y “Deporte Total” de México Autor de los libros “El negocio del fútbol” (1995), “Maradona, rebelde con causa” (1996), “El deporte de informar” (2001) y “AFA, el fútbol pasa, los negocios quedan” (2017) y editor para América en español del libro “Messi” de Guillem Balagué (2014). Actual columnista de www.jornadaonline.com (Argentina) y “El Tren” (Radio Cooperativa de Argentina), corresponsal de la revista “Kicker” (Alemania) y colaborador de www.infobae.com (Argentina) y revistas de Inglaterra, Francia, Japón, Holanda y Dinamarca. Blog: www.sergiol-nimasnimenos.blogspot.com