Thomas Tüchel y tres puntos positivos en su estreno

Thomas Tüchel
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El Chelsea de Lampard no daba para más, y no necesariamente por falta de capacidad del entrenador inglés. El vestuario parecía no estar, en su totalidad, detrás la leyenda blue. El equipo pedía un cambio a gritos, ahí es donde entra el fichaje de Thomas Tüchel.

En el Episodio 41 del Podcast de Dosis Futbolera, discutíamos qué podía esperarse de un Chelsea dirigido por Tüchel. Resaltábamos que en el pasado ya había dirigido a Christian Pulisic en el Dortmund y a Thiago Silva más recientemente, en el PSG. También cabe destacar que cuando aún era entrenador del Paris Saint-Germain, el club estuvo muy interesado en jugadores como Jorginho, Antonio Rüdiger y N’Golo Kanté. Hoy, los primeros dos fueron titulares a pesar de no haber gozado de protagonismo extenso con Lampard.

Normalmente un 0-0 deja poco margen de análisis. El del Chelsea ante Wolverhampton no fue el caso. A continuación, tres cambios positivos en el debut de Thomas Tüchel.

1. Una alineación coherente

Tüchel salió con lo que en papel parecía un típico 4-2-3-1 (mismo que utilizaba en París), pero que conforme se colocaron los jugadores sobre el terreno de juego tomó forma de un 3-4-3. Línea defensiva con Rüdiger a la izquierda de Thiago Silva y Azpilicueta por el lado derecho. Chilwell arrancó en el carril izquierdo, Kovačić y Jorginho en la medular y Callum Hudson-Odoi como carrilero diestro. Arriba, optó por la presencia de Olivier Giroud y un tándem de volantes creativos en Havertz y Ziyech, de izquierda a derecha.

Tomando en cuenta que Ziyech tiende a enganchar hacia adentro incluso cuando cuelga centros al área, resulta lógico colocar un extremo de recorrido a línea de fondo como Hudson-Odoi en esa banda, justo detrás del marroquí. También resulta lógico que fuera Azpilicueta y no Reece James ese tercer central detrás de Hudson-Odoi, puesto que es un defensor más fijo y sin tendencia a lanzarse al ataque.

Por el lado izquierdo, Havertz era el comodín de la terna ofensiva. El menos predecible. Un jugador que es tan capaz de enganchar hacia su pierna menos hábil para asociarse como de caer a una banda para buscar las incorporaciones de sus compañeros desde línea de fondo. Cuando Havertz no caía por el carril exterior, Ben Chilwell se encargaba de llenar ese espacio.

2. Identidad clara de juego

Desde que le vimos en el Borussia Dortmund, Thomas Tüchel siempre ha sido del tipo de entrenador que prioriza el fútbol pro-activo sobre el reactivo. Y para ser pro-activo se necesita la pelota. La falta de un ‘stopper’ o mediocentro de contención suponía una declaración de ideas del estratega alemán: controlar el partido a través del balón. En ese sentido Kovačić y Jorginho estuvieron excelsos, registrando un 97 y 95 por ciento de efectividad en el pase, respectivamente.

Los ‘Blues’ terminaron el encuentro ante los Wolves con el 79% de la posesión, la mejor cifra del Chelsea en esta Premier League. Además, en la primera mitad completaron 433 pases, una cifra sin precedente desde que se sacan este tipo de estadísticas. Al cabo del partido, habían completado 820 entregas.

Lo de los pases no se entendería sin el doble pivote de la medular. Jorginho volvió a la titularidad en el lugar de Kanté y Kovačić, en el de Mason Mount. Entre los dos, fallaron apenas 11 de sus 289 intentos de pase. El croata fue el mejor del partido, con un 97 por ciento de efectividad. Y es que la exclusión de un jugador netamente defensivo como Kanté solo es posible si se tiene jugadores tan técnicos como ellos dos en medio. Una dupla que, ante todo, prioriza el cuidado de la pelota.

3. Estilo fresco y mensaje de meritocracia

Muchos se pensaron que la llegada de Tüchel supondría una importante reducción de minutos de los jugadores jóvenes. Otros pensaron que jugarían los fichajes estelares por decreto. Pues el técnico alemán atenuó las penas del aficionado desde el primer minuto.

Hay que recordar que el nuevo mandamás en Stamford Bridge fue el entrenador con el que Christian Pulisić se asentó en el primer equipo del Dortmund, y uno que siempre ha sido partidario de confiar en la juventud. En su estreno, optó por Hudson-Odoi antes que por el 10 de los blues, salió con Giroud en lugar de colocar a Timo Werner y puso antes a Jorginho que a Kanté, cuyo nivel en los últimos meses ha sido reprochable.

También es destacable el hecho de regresar a Marcos Alonso al banco de suplentes, un jugador que con Lampard estaba desterrado a la grada. Sin duda, un claro mensaje para el español y la plantilla entera: en el Chelsea de Thomas Tüchel jugará el que se lo gane.