Huijsen, en el centro de todas las miradas
La derrota del Madrid en la Supercopa dejó más que un título perdido. La final expuso debilidades repetidas y colocó el foco sobre una actuación que no pasó desapercibida en una noche de máxima exigencia.
El Real Madrid llegaba a la final con la obligación de confirmar una mejoría tras un inicio de curso irregular. Por momentos mostró energía, ritmo y capacidad para discutir el partido. Pero volvió a fallar donde más duele. En las áreas. Y, sobre todo, atrás.
La fragilidad defensiva volvió a ser determinante. El equipo concedió espacios evitables, perdió duelos clave y sufrió en acciones que exigen coordinación y liderazgo. La línea defensiva volvió a quedar retratada. El Barcelona no perdonó.
El planteamiento de Xabi Alonso permitió competir, pero no ocultó una realidad persistente. El eje de la defensa sigue sin estabilidad. Las bajas, los ajustes constantes y la falta de continuidad impiden construir un bloque fiable. Sin solidez atrás, aspirar a títulos es una quimera.
Dean Huijsen
, en el centro del foco
Uno de los nombres más señalados tras la final fue Dean Huijsen. El central, fichado el pasado verano por más de 60 millones de euros, llegó como una apuesta estratégica. Presente y futuro. Hoy, su impacto está muy lejos de lo esperado.
Ante el Barcelona, volvió a dejar dudas. Llegó tarde a varias acciones, sufrió en los duelos y no transmitió seguridad. En partidos de máxima exigencia no hay margen. Cada error pesa el doble. Y Huijsen quedó expuesto en acciones decisivas.
La impaciencia crece. No tanto por su edad, con solo 20 años, sino por la sensación de que su adaptación está siendo demasiado lenta. Tras su paso por la Premier League, se esperaba un futbolista más hecho, más preparado para asumir galones desde el primer día.
Lesiones, dudas y una inversión bajo lupa
A las dudas futbolísticas se suma el estado físico. Las lesiones han condicionado su inicio como jugador blanco. Sin continuidad. Sin ritmo. Sin estabilidad. Ha faltado en citas importantes y, cuando ha regresado, no ha logrado asentarse.
El Real Madrid apostó fuerte. Deportiva y económicamente. Esa inversión exige respuestas, especialmente en finales ante el máximo rival. Desde el club se transmite calma, pero también hay autocrítica. La temporada es larga, sí. Pero el contexto no concede demasiado tiempo.
El fichaje de Dean Huijsen no es un fracaso. Aún. Pero sí genera inquietud. La final de la Supercopa ha intensificado las dudas y ha colocado al central en el centro del debate. El desafío es evidente. Recuperar continuidad. Elevar su nivel. Demostrar que puede liderar. En el Real Madrid, la exigencia es máxima. Y el margen de error, mínimo.



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