Una final épica: Sadio Mané lideró a Senegal hacia la conquista de la Copa África
Bajo la lluvia de Rabat y en un desenlace dramático, los Leones de la Teranga rugieron más fuerte, se impusieron a Marruecos y levantaron su segunda Copa África.
En Rabat se dieron cita dos selecciones para definir la final de la Copa África: Marruecos y Senegal, la África mediterránea frente a la África subsahariana. Ambos equipos cuentan con grandes jugadores que militan en clubes importantes de las ligas europeas, desde el incombustible Sadio Mané en Senegal, delantero del Bayern, hasta Achraf Hakimi en Marruecos, el lateral derecho del PSG. Son estrellas y selecciones que veremos muy pronto en el Mundial. Senegal debutará nada más y nada menos que en un grupo compartido con Francia y Marruecos, y no tiene nada que envidiarles en cuanto a nivel. En materia de riesgos, a Marruecos le tocará enfrentarse a Brasil, una selección que atraviesa un momento irregular, pero que sigue siendo pentacampeona y que veremos bajo la conducción de Carlo Ancelotti.
Senegal no se arrugó al pisar el césped del Prince Moulay Abdellah Stadium: tomó el control del balón, ganó en posesión y generó el primer peligro sobre el arco de Bono. El riesgo para la portería defendida por Édouard Mendy llegó a partir de errores del equipo marroquí, pérdidas en la salida que permitieron contragolpes rápidos o faltas cerca del área. Mientras Senegal intentaba que el ritmo no fuera frenético, Marruecos presionaba alto para forzar el error y tratar de tomar las riendas del partido. La jugada más clara del primer tiempo la tuvo Ndiaye para Senegal, y Bounou respondió de forma espectacular. Los primeros 45 minutos se fueron con un empate sin goles, con un Senegal levemente superior, aunque el cambio de posición de Brahim Díaz comenzó a modificar la dinámica y permitió a Marruecos salir de la neutralización impuesta por la selección senegalesa.
En el segundo tiempo, Senegal volvió a capitalizar la posesión del balón, aunque las jugadas con mayor sensación de peligro para Marruecos llegaron a través de la pelota parada —córners y faltas—, con Abde, el extremo del Betis, como principal protagonista. Ante dos defensas muy eficientes y equipos que habían recibido pocos goles, la diferencia parecía destinada a surgir de un error. La segunda parte se jugó mayormente en campo senegalés, con Marruecos presionando y Senegal resistiendo para volver a la carga sobre el final, en unos minutos finales de auténtica locura: primero, la anulación de un gol válido de Senegal y, posteriormente, la sanción de un penal excesivamente riguroso a favor de Marruecos, lo que provocó la airada reacción del técnico senegalés, Pape Thiaw, quien incluso dio la orden de abandonar el campo, acatada por la mayoría, salvo por Sadio Mané, que quería continuar. Al final, tuvo razón, porque el madridista Brahim Díaz falló el penal al intentar definir a lo Panenka, encontrándose con la gran respuesta de Édouard Mendy.
Si algo le faltaba a esta final era la llegada de una lluvia intensa. Un robo en mitad de cancha generó un contragolpe letal y, en el minuto 94, Pape Gueye clavó un golazo para Senegal. Fue el primer partido del torneo en el que Marruecos se encontró en desventaja en el marcador y el desenlace resultó épico: ida y vuelta constante, con Senegal pudiendo liquidarlo y Marruecos teniendo la chance de empatarlo. Sin embargo, el resultado quedó finalmente marcado por ese gol histórico del mediocampista del Villarreal.
Senegal, los Leones de la Teranga, guiados en el campo por el incombustible Sadio Mané, conquistaron así su segunda Copa de África. Cuando uno presencia una final de este nivel, cobra pleno sentido la reflexión del periodista Sergio Levinsky en Jornada Online, cuando afirmó: “El fútbol se acomoda a los nuevos tiempos en los que el continente africano va tomando impulso”. En esa misma línea, no parece descabellado pensar que el formato de la Finalissima debería cambiar en el futuro para sumar al campeón de la Copa África, hoy ausente, ya que actualmente solo la disputan los campeones de la Copa América y de la Eurocopa.
Senegal ganó su primera Copa de África edición 2021, en Camerún



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