Por qué Flamengo es un cabal campeón sudamericano

Partamos de un concepto: un equipo que en cuatro ediciones consecutivas de Copa Libertadores llega a tres finales, gana dos de ellas, pierde ajustadamente la otra, y gana esta última edición resignando un solo empate en el total de trece partidos, no es demasiado debatible.

En todo caso, el único equipo que le discutió el reinado en este lustro fue Palmeiras, y hasta principios de 2021, cuando se definió (debido a la pandemia) la edición de 2020, River Plate. Pero Flamengo cuenta con el plantel más rico de Sudamérica, al punto de superaren diez veces el presupuesto de su rival en la final del sábado en el estadio Monumental de Guayaquil, el Atlético Paranaense, al que venció por 1-0.

De esta forma, Flamengo es el primer club carioca que llega a la tercera Copa Libertadores de su historia, igualando a los paulistas Santos, San Pablo y Palmeiras, y a los gaúchos de Gremio de Porto Alegre, como producto de una política que comienza con la entrada de capitales privados al manejo de su economía, algo permitido por las leyes brasileñas, y también, no es menos cierto, contó con el apoyo del presidente Jair Bolsonaro, que potenció sus ingresos.

El hecho de contar con una de las hinchadas (torcidas) más numerosas, también ayudó no sólo al fichaje de jugadores destacados en el continente como el uruguayo Georgian De Arrascaeta o el chileno Arturo Vidal, sino traer de Europa otros grandes valores como en su omento Gabriel Barbosa “Gabigol”, o Diego Alves, David Luiz, Filipe Luis o Diego Ribas.

Si en 2019 salió bien la experiencia de contratar al entrenador portugués Jorge Jesús, moda que siguió con el bicampeonato de Palmeiras con otro luso, Abel Fereira (que incluso venció al Flamengo en la segunda final), no fue lo mismo esta vez con Paulo Sousa, que debió marcharse, y tras varios interinos tomó el control el veterano Dorival Junior, que más que un cambio táctico, supo generar un gran clima en el vestuario rojinegro, darle confianza a sus jugadores y respaldar a un gran proyecto de crack como lo es Pedro, delantero alto y espigado con mucha clase que antes no era tenido en cuenta y que ahora está lanzado acaso hasta er partícipe de la selección brasileña en el Mundial de Qatar.

Flamengo apenas si cedió un empate ante Talleres de Córdoba en todo su recorrido, lo cual también indica mucho de lo que fue su camino hacia el título, con partidos de mayor preciosismo y otros que tiró de oficio, experiencia y calidad individual.

Por ejemplo, no le resultó nada fácil la final de Guayaquil ante Atlético Paranaense. El esquema de 4-5-1 planteado por el experimentado Luiz Felipe Scolari no encontró fácil respuesta, y de hecho, el duro marcaje y la anticipación determinó que Flamengo no encontrara el partido ni la manera de llegar hasta el arquero Bento, con su esquema 4-3-1-2, con De Arrascaeta detrás de Pedro, y especialmente Gabigol.

Ycomo suele suceder en el fútbol, un hecho fue clave para el resultado final. Ocurrió en el minuto 43 del primer tiempo, cuando fue expulsado Pedro Henrique por llegar demasiado fuerte sobre el lateral izquierdo Ayrton Lucas, que había ingresado a los 19 minutos por el lesionado Filipe Luis. La calidad técnica de Flamengo hizo que aprovechara a la perfección esa superioridad numérica, sumada al impacto anímico, en ese pequeño rato antes del decanso, y una pared por derecha entre Rodinei y Everton Ribeiro terminó con un centro al área, definido con precisión por su gran goleador, Gabigol (autor de cuatro tantos en tres finales).

Eso le bastó al Flamengo para aguantar todo el segundo tiempo sin demasiado problema, teniendo la pelota y haciéndola circular hasta el pitido final del árbitro argentino Patricio Loustau.

No hubo tiempo para quejas. Fernandinho, quien participó de aquella anterior final que había disputado Atlético paranaense ante San Pablo en 2005, antes de recalar en el fútbol europeo por más de una década, o Scolari, a punto ya de jubilarse en un mes, destacaron su orgullo por haber llegado hasta allí.  Los jugadores de Flamengo, en cambio, festejaron con naturalidad. Ahora, habrá que ver a cuánta distancia están del Real Madrid, su posible rival en la final del Mundial de Clubes.