Leo lo hizo otra vez

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Hace unas horas ya circula la noticia: Leo Messi ganó su séptimo Balón de Oro. Sin dudas habrá análisis, críticas y polémicas que estarán enzarzando, en cada hilo de tweeter, en cada tertulia a fans y detractores

Puedo entender el desacuerdo de algunos ante el otorgamiento de este premio nuevamente a Messi. Están quienes piensan que hay otros jugadores que se lo merecen más, y seguramente pueden encontrar una lista de explicaciones que apoyan su opinión. Por ejemplo, que primó la actual realpolitik del fútbol y de la comunicación: ganó Leo porque, claro, es un premio otorgado por una revista francesa; ¿y dónde juega ahora Messi? pues en el Paris Saint Germain. O también hay otras que se podrían llamar de realpolitik futura: el equipo en el que juega Messi ya está clasificado para el Mundial -la Selección de Argentina-, y es mejor una figura con Balón de Oro para promocionar la cita de Qatar que darle el premio a alguien que puede ser que no llegue al Mundial. Además, y dicho sea de paso, Qatar es el dueño del PSG. Y para colmo que Cristiano, la otra cara mediática en danza, para llegar al Mundial todavía tiene que pasar con la Selección de Portugal la reválida de marzo, y la cosa está complicada para ellos. Seguramente hay más motivos, pero sirvan estos de apunte.

En estos últimos años tuve la suerte de poder cubrir los partidos del F.C. Barcelona y pude ver en el Camp Nou no a un Leo Messi en su esplendor, pero si al que llevó a su equipo, en diferentes torneos, mucho más lejos de los límites que tenía el Barça. Algunos afirman que Leo le tapó muchas de las falencias que hoy estamos viendo.

Desde mi punto de vista este Balón de Oro está justificado, porque estamos viendo los últimos años de un jugador extraordinario que sigue la estela del Dios del fútbol, Diego Armando Maradona. A quien Leo le hizo en el Camp Nou, hace ya un año, su particular homenaje por su fallecimiento , dibujando un gol parecido al que Diego le hizo al Emelec, en su fugaz paso por Newell’s.

Pero está justificado también porque este año Leo se enfrentó y derrotó a su propio demonio interno, ganar algo importante con la Selección Argentina. Y fue el Capitán de la Selección que ganó la Copa América en y contra Brasil. Ya había perdido cuatro finales, una en el Mundial ‘14 y tres en la Copa América (en Venezuela, en Chile y la Centenario); pero no se resignó y volvió. No sé yo, pero volver a pasar por ese calvario de exigencias, escuchando todo lo que le dijimos desde Argentina: perdedor, pecho frío, gafe, etc. etc. es para dejar que se lleve varios Balones de Oro.

Otra cosa que pasó hoy me parece muy simbólico, y vale subrayarlo. Coincide con el otorgamiento del Balón de Oro femenino para Alexia Putellas, Se juntaron hoy, bajo los mismos focos de atención, dos representantes de una etapa muy importante para el F.C. Barcelona. No sólo la estrella del futbol masculino sino también, a la par, la cara visible de la difícil lucha que tiene el fútbol femenino para conseguir sus reivindicaciones. Y que ojalá logren ir derrotando demonios como hizo Leo.

Hay muchos jugadores muy buenos, de un excelente nivel que cada temporada le están acortando el espacio a Messi para obtener estos premios. Una distancia que cada vez se achicará más en el futuro. Pero no ahora, no ya. La magia de Leo aún está presente, un presente con el 30 del PSG que todavía es una incógnita, y con la 10 en el próximo Mundial que brillará más sin el peso de la mochila emocional que cargó hasta ahora.