Empate, bajón moral y dudas antes de la batalla de Múnich
El Real Madrid, con un ojo puesto en Múnich, salió decidido a hacer los deberes cuanto antes. Prueba de ello fue que apenas tardaron diez minutos los de Álvaro Arbeloa en tener sus primeras ocasiones. En la primera, la defensa gironí despejó el remate de Kylian Mbappé cuando la pelota se colaba. Por su parte, en la segunda, la jugada fue invalidada por fuera de juego del astro de Bondy. Por su parte, el Girona no se quedó atrás. Los de Michel respondieron rápidamente con un latigazo de Ounahi, que obligó a Lunin a intervenir con brillantez.
El paso por el primer cuarto de hora estabilizó el partido. Los jugadores de Michel, a través de la posesión de balón, comenzaron a hacer pie en el partido y ganar seguridad. ¿Qué consiguieron con ello? Meter cloroformo al partido, haciendo así más lento el ritmo de juego, contagiando además al Real Madrid del mismo. Eso sí, esto no impidió a los merengues tener alguna ocasión clara, como una llegada de Bellingham desde segunda línea cuyo remate se fue besando el palo izquierdo de Gazzaniga o un remate de Valverde en el que Gazzaniga mandó el cuero a mano cambiada al córner.
La llegada al descanso fue un bálsamo para ambos equipos, sobre todo para el cuadro gironí. Para Álvaro Arbeloa, una oportunidad para reordenar a los suyos y meter una marcha más al partido, mientras que para el Girona, fue cumplir uno de los objetivos de su plan para intentar puntuar en Madrid. Eso sí, el cuadro catalán llegó a su meta particular entre sobresaltos, que por suerte para ellos no se concretaron.
Como se sospechaba en el descanso, el Real Madrid le metió una marcha más al partido. Y con ella llegó rápidamente el gol de Fede Valverde. El uruguayo, con un potente disparo de media distancia, ayudado por una endeble respuesta de Gazzaniga, puso en ventaja a los suyos. En el arreón del Real Madrid, un jugador destacó para mal, Kylian Mbappé. El delantero francés desperdició un bello pase de la muerte de Carvajal por no rematar con su pie izquierdo, mostrando además un surtido importante de desatenciones, de las que se contagiaron sus compañeros. El primero Camavinga.
El ‘6’ merengue volvió a descuidar sus obligaciones, consintiendo un lanzamiento sencillo a Thomas Lemar, que además paso por debajo de sus piernas, con el que el todavía jugador del Atlético puso la igualada. Es decir, doble error de Camavinga, que unido al de Mallorca, que le costó el 1-0 a los suyos, qué le pone en el ojo del huracán al jugador galo. Con el gol, el Girona volvió a hacer pie en el partido, instalando la impaciencia en el publico del Santiago Bernabéu, que a los setenta minutos comenzo timidamente a tocar musica de viento. Esta impaciencia se traslado a los jugadores merengues, que comenzaron a sumar errores no forzados con cierta regularidad.
El último cuarto de hora fue una tortura para un Real Madrid absolutamente consumido por los nervios y la impaciencia. Apareció la oportunidad para los blancos. Buen pase filtrado de Fede Valverde a Carvajal, que resolvió la acción con una buena maniobra individual en la que Gazzaniga le negó el gol. Finalmente, se llegó al final del partido con un empate que llena de dudas al Real Madrid antes de su todo por el todo en la batalla de Múnich, a jugarse en el Allianz Arena.



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