La tribuna también juega

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Cómo la falta de público en la tribuna afectará a las selecciones sudamericanas en su camino por clasificar al Mundial de Qatar 2022. 

Papeles picados, música digna de una orquesta y miles de gargantas enardecidas era lo que se vivía en un partido de Eliminatorias sudamericanas antes de que la pandemia del Covid-19 azotara el mundo. Al menos durante el 2020, las selecciones de esta parte del continente tendrán que jugar a puertas cerradas sin el apoyo de su público, lo que da lugar al debate de siempre: ¿la hinchada tiene algún impacto en los protagonistas (jugadores y árbitros) y en el resultado final?

La influencia del público en un partido de fútbol siempre ha sido cuestionada desde los inicios del deporte. Sin embargo, después de tantos años de discusión, una forma de encontrar la respuesta podría haber llegado. Y es que justamente la pandemia ha brindado una oportunidad única para poner a prueba la influencia del público (o la falta de este) en el juego debido a las restricciones en los estadios sudamericanos.

La influencia en el jugador

Será la primera vez en la historia en que 4 fechas de las clasificatorias sudamericanas se jueguen a estadio vacío. Aunque para la gran mayoría esto sea una desventaja para los locales y una ventaja para los visitantes, para Jean Ferrari, ex jugador profesional de fútbol y ex seleccionado nacional, la presencia de la hinchada no es determinante en el rendimiento físico del jugador profesional.

“…cuando tienes una hinchada a favor o cuando vas de visita y tienes una hinchada en contra, no es que influya dentro de tu rendimiento. No es que vas a jugar mejor o que vas a jugar más”, cuenta Ferrari desde su experiencia de 20 años como jugador. “Ahí es donde nace o sale el profesionalismo del futbolista. Y en ese nivel, en nivel de selecciones, estás hablando de profesionales de muy alto calibre”, añade Ferrari.

No obstante, el ex seleccionado admite que el aliento o reproche del público puede tener un impacto positivo o negativo en la mente y emociones del jugador, pero apunta que solo puede suceder en jugadas puntuales y por una pequeña cantidad de segundos, los cuales pueden cambiar el rumbo de un partido.

“…el aliento siempre es importante porque hay momentos donde sí te ayuda, pero son segundos. En un segundo puede cambiar la historia de un partido. Por eso cuando dicen “sí, el aliento…”, sí, porque son segundos en ciertos momentos, pero si te vas a enfocar en solamente esos segundos en el partido, tu probabilidad, tu margen de error crece”, comenta Ferrari.

¿Quiénes pueden ser los afectados y quiénes los ‘inmunes’? Luis Corzo, psicólogo deportivo de la Universidad de Lima, concuerda en la presencia de público puede tener una influencia en los jugadores, ya sea a favor o en contra, pero explica que esto depende de la personalidad y mente de cada uno.

“…depende del jugador, porque hay jugadores que ven mucha gente y se motivan, y hay otros que ven gente y se impactan, les da como si te fuese a dar vergüenza, tienes miedo a equivocarte porque sabes que viene con críticas y, además de eso, también va relacionado con esta crítica destructiva que está acompañada de insultos, de nada positivo, y eso también tiene un impacto en el deportista”, explica la diferencia Luis Corzo.

El árbitro también juega

La segunda parte de la discusión sobre la influencia de la hinchada en un partido de fútbol se centra en el otro protagonista que está escondido a plena vista dentro del terreno de juego. El árbitro, a diferencia de los jugadores, no recibe ningún tipo de estímulo por parte de ninguna hinchada. En realidad, es todo lo contrario: no hay un partido en el que el público, ya sea local o visitante, lo presione con gritos y reclamos para que cobre una falta a favor de su equipo favorito.

Para este caso, Luis Corzo expone que la falta de público, especialmente en Sudamérica, sí puede tener un impacto positivo en el rendimiento del árbitro: “El árbitro debe ser el más feliz a que se juegue sin gente. Primero porque no recibe toda esta animación negativa que suele recibir, porque el árbitro no tiene una hinchada, el árbitro es el neutro, entonces siempre es el afectado por un lado o por el otro. Yo creo que sí le da un ambiente más propicio a la concentración”, añade Corzo.

Pero, ¿realmente esta presión tiene algún efecto sobre las decisiones de los árbitros? Para resolver esta duda, Carlos Cueva, profesor español de la Universidad de Alicante, tomó los datos de 233, 666 partidos de fútbol profesional de 30 países diferentes entre los años 1993 y 2020, de los cuales 2, 749 fueron jugados sin público y los comparó entre sí.

Los resultados del estudio, publicados en su artículo “Animal Spirits in the Beautiful Game. Testing social pressure in profesional football during the COVID-19 lockdown”, revelan que las decisiones arbitrales han cambiado cuando se juega a estadio vacío. Por ejemplo, a los equipos locales se les cobra 14.08 faltas por partido con restricción de público, un 10% más si se compara con las 12.73 infracciones que promediaban con público en las tribunas.

Además, la posibilidad de que el árbitro le muestre una tarjeta al equipo local también ha aumentado: las cartulinas amarillas por partido para el dueño de casa se incrementaron de 1.79 a 2.18, mientras que las rojas lo hicieron de 0.09 a 0.12. En cambio, las sanciones para los visitantes se redujeron de 2.10 a 2.09 por partido en el caso de las tarjetas amarillas y se mantuvieron en 0.12 en el caso de las expulsiones.

Para entender el cambio de conducta de los árbitros y su toma de decisiones, Luis Corzo, una vez más, explica que este puede ser influenciado por la intención no consciente de decidir igual que la mayoría. Es decir, en algunas ocasiones el árbitro cobraba una falta solo porque todos en el lugar pensaban que lo era y no quería ser la persona que vaya en contra del pensamiento colectivo.

“Hay investigaciones en psicología donde todo un grupo de prueba te decía, me invento, que el dedo meñique era más grande que tu dedo índice, y tú estás viendo que no es así, pero hay 40 personas dentro de la sala que están diciendo “oye, sí es más grande” y tú por no ser el diferente, por no darle la contra a todos dices “sí, sí, también” y te acomodas. Así funciona la mente humana”, enseña Luis Corzo.

El jugador N°12 sí juega

Los números y testimonios dan al fin una respuesta al eterno debate: la hinchada sí tiene influencia en la conducta de los protagonistas (jugadores y árbitros) y en el resultado final del juego. Y para estas eliminatorias sudamericanas, las 10 selecciones están a la espera de su jugador N°12 para completar todas sus armas.