La salida de Marcelo Tinelli cambia el tablero del fútbol argentino

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Una de las imágenes de mayor simbolismo de la caída del presidente argentino Fernando De la Rúa en 2001, que dio motivo a una de las más duras crisis que se recuerden en el país, fue cuando el primer mandatario acudió a la TV, invitado al show más visto, el que conducía Marcelo Tinelli.

La mayoría recuerda cuando al terminar una entrevista en tono jocoso, el político quiso abandonar los estudios pero equivocó la salida, lo que dio lugar a recrear en el imaginario colectivo que quien debía guiar a la sociedad para salir del pantano, no sabía para dónde ir.

Veinte años más tarde, varios dirigentes del fútbol comparan al propio Tinelli con De la Rúa. Aquel conductor devenido en dirigente, y presidente de San Lorenzo acostumbrado a las licencias, y siempre con mil frentes diferentes de atención (entre ellos, claro, su persistente programa de televisión en franca caída de popularidad), sólo asistió como titular de la Liga de Fútbol profesional que organiza distintos torneos de Primera División a 3 de las 27 reuniones, no estuvo en el momento de entregar la Copa a River como súper campeón de 2021 y lo más llamativo, tampoco participó de la reunión con las empresas Disney y Turner para negociar la venta de derechos de transmisión.

Si el showman televisivo llegó hasta enero de 2022 al frente de la LFP es únicamente por un factor: es sostenido en el cargo por el actual presidente argentino, Alberto Fernández, con quien tiene estrecha relación. Tanta, que siendo el primer mandatario fanático de Argentinos Juniors, está enfrentado, sin embargo, a quien conduce el club de sus amores, Cristian Malaspina, por ser crítico de su amigo como encumbrado miembro de la LFP.

Es más, según distintas versiones, Tinelli estuvo cerca de llegar a la presidencia de la AFA a mediados de 2021 cuando la Inspección General de Justicia (IGJ) tenía a estudio la Asamblea virtual que en 2020 consagró a Claudio Tapia para un segundo mandato en el máximo lugar del fútbol argentino, pero el título de la Copa América conseguido en Brasil por la selección nacional abortó todo movimiento.

Pese a todo, aún con el sostén del presidente Fernández, Tinelli no hizo pie porque su gestión no existió. No se dedicó a full, con muchos frentes por delante, y le criticaron que la LFP sólo favorecía a sus amigos, como Bánfield. Si River transitaba un camino cercano al suyo en 2017, cuando Tapia asumió en la AFA por primera vez, se fue alejando cuando inexplicablemente, la LFP no le permitió jugar de local en el “River Camp” de Ezeiza durante la pandemia, con los estadios sin público, y cuando el club de Núñez estaba remodelando el Monumental, obligándolo a pagar el alquiler en otros estadios.

Con Boca, la relación fue siempre mala, pero se puso peor cuando los “xeneizes” fueron eliminados en Brasil ante Atlético Mineiro por la Copa Libertadores y tras un escándalo en los vestuarios, varios de sus jugadores fueron obligados a permanecer aislados por la pandemia al regresar a la Argentina, justo cuando debían enfrentar a San Lorenzo, el club de Tinelli. Sin embargo, el showman televisivo, juez y parte, no aceptó retrasar el partido y su equipo se aprovechó de enfrentar a juveniles para llevarse tres puntos de la Bombonera.

No fue casual, entonces, que primero unos 15 clubes (sobre un total de 28 que jugarán en Primera en 2022) se hayan opuesto a la gestión de Tinelli, y que luego se le sumaran otros tres y que entre los 18 estén Boca, Racing, Independiente o Huracán. El dirigente estaba acorralado, y luego de meditarlo unos días, decidió llamar a elecciones para el 31 de marzo, cuando dejará su cargo y posiblemente, se termine alejando del fútbol.

Se hacen cábalas sobre su sucesor…

Algunos creen que su sucesor puede ser el presidente de Vélez Sársfield, Sergio Rapisarda. Los de Liniers son aliados de San Lorenzo pero de ninguna manera se los puede tachar de seguidores incondicionales. Todo lo contrario, Vélez ha sido siempre opositor a Julio Grondona en sus 35 años de mandato en la AFA (1979-2014) y ahora continuó con la misma tesitura con Tapia, lo cual no significa que se alinee con cualquier postura. Más bien todo lo contrario.

Más allá de estas conjeturas, sí es claro que Tapia, pese a los más que dudosos arbitrajes a favor de su club. Barracas Central, en su reciente ascenso del Nacional B a la máxima categoría, parece navegar más tranquilo por las turbulentas aguas del fútbol argentino. Habrá que ver qué planea el presidente argentino Fernández hacia un dirigente que nunca vio con buenos ojos. La venganza, se suele decir, es un plato que se come frío.

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10 Mundiales. 11 Copas América. 6 Mundiales de Clubes. Ex director de las revistas “Orsai” (Argentina), y “Fútbol Total” y “Deporte Total” de México Autor de los libros “El negocio del fútbol” (1995), “Maradona, rebelde con causa” (1996), “El deporte de informar” (2001) y “AFA, el fútbol pasa, los negocios quedan” (2017) y editor para América en español del libro “Messi” de Guillem Balagué (2014). Actual columnista de www.jornadaonline.com (Argentina) y “El Tren” (Radio Cooperativa de Argentina), corresponsal de la revista “Kicker” (Alemania) y colaborador de www.infobae.com (Argentina) y revistas de Inglaterra, Francia, Japón, Holanda y Dinamarca. Blog: www.sergiol-nimasnimenos.blogspot.com