Rajadón de Frenkie de Jong contra Gil Manzano
El capitán del Barcelona no se mordió la lengua tras el partido. Habló de miradas, silencios y tiempo añadido. La frustración quedó a la vista.
“Me parece de locos”, arrancó el capitán del FC Barcelona, que cometió el grave error de pensar que el brazalete le daba derecho a hablar con el árbitro. Craso fallo. Según explicó, cada intento de diálogo fue respondido con una mirada del tipo ‘soy más que tú’, un clásico del repertorio. Comunicación fluida, cercana y moderna.
El enfado venía de lejos, pero explotó en el añadido. De Jong tuvo la osadía de avisar al colegiado de que la Real Sociedad estaba perdiendo tiempo. Una sugerencia inocente. Resultado: tarjeta amarilla inmediata y diez segundos de descuento final. Ni uno más. Precisión suiza. Justicia poética.
“Cada falta, cada saque de banda, cada saque del portero era una pérdida de tiempo”, insistía el neerlandés, todavía sorprendido de que señalar lo evidente no esté bien visto. Alguien del club, fuera de plano, le pidió amablemente que bajara el tono. “No he dicho nada”, respondió mientras se iba. Nada reseñable. Solo una masterclass de ironía involuntaria.
La pregunta inevitable llegó después: el gol anulado a Lamine Yamal. Si era fuera de juego, perfecto. El problema es que, según le dijeron desde dentro, no lo era. El cuarto árbitro incluido. “El año pasado pasó algo igual aquí”, recordó Frenkie, demostrando que en Anoeta las tradiciones se respetan.
Hansi Flick, por su parte, fue todavía más elegante. “Estoy de acuerdo con Frenkie, pero no quiero gastar energía en este tío”. Conciso. Terapéutico. Manual de autocontrol.
Sobre el partido, pocas dudas. El Barça mereció ganar, tuvo ocasiones y se topó con un portero inspirado. Y con otras cosas. Pero de esas, mejor no hablar. No vaya a ser que caigan otros diez segundos.



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