Barcelona ganó, recuperó el liderato y dejó más dudas que certezas
Sin Pedri y entre compromisos de Champions, el Barça cumplió ante el Oviedo y recuperó el liderato tras el triunfo del Real Madrid.
El 3-0 final se explicó más por errores del rival y acciones individuales que por dinámica de equipo.
El FC Barcelona iniciaba este partido con la obligación de ganarle al Real Oviedo, para poder recuperar el liderato de la Liga, porque el Real Madrid habia ganado en su visita a La Cerámica. La distancia, después de la derrota en Anoeta, se habia reducido a un punto con el equipo blanco. Para Hansi Flick era un partido que lo obligaba a planificarlo bien, porque era un encuentro entre partidos Champions y sin Pedri, baja por lesión muscular por casi un mes.
Ante este panorama, el técnico alemán se decantó por un mediocampo con De Jong, Dani Olmo y Casadó, con la intención de que pudieran conectar con Lamine, Lewandowski y Raphinha, algo que se dio en cuentagotas. El equipo visitante, con su camiseta estilo selección argentina, se mostró más cómodo en el rol que le tocaba asumir, cortando las transiciones en la mitad de la cancha y saliendo de contragolpe, aunque con poco o ningún peligro sobre la portería defendida por Joan García, ya que en la mayoría de las ocasiones terminó recibiendo en posición adelantada en el último pase. Con un Oviedo dispuesto a darlo todo para no perder, y con Hassan desbordando por la banda derecha y teniendo a maltraer a Cancelo —para entusiasmo del puñado de hinchas presentes—, y un Barça con dificultades creativas, inconexo durante varios pasajes del primer tiempo, el trámite del partido se fue diluyendo. La emoción llegó en tiempo de descuento, con una jugada que el Oviedo reclamó como penal, pero en la que se aprecia que Joan García llegó primero al balón, y luego un fuerte remate de Raphinha que conjuró Aarón. Final de la primera etapa: 0 a 0.
La postura de Hansi Flick en el primer tiempo fue planificar la segunda parte con cambios para destrabar el partido. La entrada de Koundé por Gerard Martí fue la primera señal, y el gol del Barça llegó más por un error del Oviedo que por mérito propio, tras una pérdida en la salida que Lamine y Raphinha pelearon y que Dani Olmo convirtió. Con el partido abierto, Raphinha —en una tarde discreta, como varios culés— amplió la ventaja antes de dejar el campo por Balde, y el golazo final de Lamine maquilló un 3-0 que, bajo la lluvia, alivió al barcelonismo, pero no debería engañar a nadie: liderato y poco más, con la bronca lógica para Guillermo Almada, técnico del Oviedo, por cómo se escapó el partido, y la confirmación para Flick de que encontrar un simil de Pedri en el mercado de invierno será misión casi imposible, así que hay que tirar con lo que se tiene hasta que regrese.
El Real Oviedo no visitaba el Camp Nou desde mayo de 2001, es decir desde hace casi 25 anos



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