El declive europeo protagonizado por el fútbol español

Foto: FC Barcelona.es

En 2014 comenzó el dominio de los equipos españoles en la máxima competición continental, que se ha frenado hace tres años y que resulta inalcanzable a día de hoy

Esta pérdida de la potestad europea se debe a varios factores, tanto propios como ajenos.

No fue hace mucho cuando el resto de Europa temía enfrentarse a algún equipo español en las rondas eliminatorias. El juego vertical, agresivo y eficiente del Madrid; las posesiones largas y desesperantes del Barcelona; o la contundencia excelentemente gestionada del Atlético.

A día de hoy, esta imagen ha cambiado tanto como nuestra vida cotidiana. Todo ello tiene varias causas, pero hay una principal por encima del resto que se resume con una frase hecha. Renovarse o morir. En el último lustro, los equipos grandes del Top 5 europeo han centrado su ambición en la Liga de Campeones, invirtiendo en plantillas amplias, jóvenes y de gran talento para arrebatarle la presencia exclusiva a los equipos españoles, principalmente al Real Madrid.

Mientras se trabajó mucho en Alemania, Francia, Inglaterra e Italia, aquí solo se contempló a los dos equipos más grandes del país estirar como un chicle a sus 23 jugadores. Se vieron pocos fichajes clave para mejorar unas plantillas que lo habían ganado prácticamente todo; a la par que la decepción de las incorporaciones de mayor valor.

La influencia de terceros también ha afectado a este pobre rendimiento. Al mismo tiempo que se mantiene el dominio de uno o dos equipos fuera de la Península, ha ido in crescendo el nivel de la media tabla española.

Equipos que antes solo suponían un leve esfuerzo extra, empezaron a desarrollar un juego más pausado elaborado por un bloque bajo y contundente, y ahora cuestan tres puntos más a menudo. En consecuencia, esta lentitud en el ritmo de juego se transfiere al rendimiento frente a equipos más dinámicos y agresivos, que acaban arrollando físicamente a los españoles.

El fútbol europeo se ha rendido a la tendencia de apostar por futbolistas más físicos que técnicos, en vista de que muchos esquemas se rompen con mayor facilidad con jugadores que tienen un ritmo más elevado, y no solo hablo de velocidad en carrera. Así como el fútbol español fue un vanguardista en todo el mundo, hoy se ve atrasado a las necesidades actuales de nuestro deporte.