Experimento de FIFA para evitar las perdidas de tiempo

Una decisión reciente abre la puerta a un cambio profundo. El fútbol probará un mecanismo nuevo en un torneo oficial. El debate ya comenzó entre jugadores, técnicos y aficionados.

El mundo arbitral vive días de movimiento. Y no es para menos. Una nueva iniciativa se pondrá en marcha en la próxima Copa Árabe, donde se testeará una norma pensada para combatir una de las grandes polémicas del juego moderno: la pérdida deliberada de tiempo. La medida nace del análisis de los últimos torneos internacionales, donde las interrupciones se han multiplicado. Los responsables buscan una herramienta directa y, a la vez, sencilla de aplicar.

La regla establece que cualquier futbolista que requiera atención médica deberá abandonar el campo durante dos minutos completos. El único exceptuado será el arquero, por el impacto que genera su ausencia en la estructura táctica. La idea es clara. Las atenciones se mantendrán, pero no podrán usarse como mecanismo para frenar el ritmo del partido. No habrá margen de interpretación. Dos minutos fuera, sí o sí.

Pierluigi Collina, al frente del comité arbitral, explicó que la intención es proteger el flujo del juego. También señaló que el objetivo no es castigar al futbolista que realmente sufre un golpe, sino disuadir a quien exagera o busca beneficios indirectos. El periodo de prueba servirá para medir efectos reales, tiempos netos de juego y reacción de los equipos.

El debate está servido. Algunos entrenadores creen que la norma ayudará a que los partidos sean más limpios. Otros temen que genere situaciones injustas, sobre todo en choques muy físicos. También existe la duda sobre cómo actuarán los clubes si un jugador vuelve aún con molestias para no dejar a su equipo en inferioridad temporal.

La Copa Árabe será el campo de ensayo. Si la prueba es satisfactoria, la regla podría expandirse a otras competiciones. El fútbol podría estar ante un cambio profundo. Uno que afecte directamente al comportamiento de los protagonistas y al ritmo natural de cada partido. El balón dictará sentencia.