Blindaje mediático, discurso remanido y preguntas sin responder

Barcelona's President Joan Laporta addresses a press conference at the Camp Nou stadium in Barcelona on April 17, 2023. - Barcelona have never "done anything" to "obtain some type of sporting advantage," the club's president Joan Laporta said amid investigations into payments made to a former refereeing chief. Laporta told that the allegations of wrongdoing were part of a "smear campaign" against the Catalan side who are currently top of La Liga. (Photo by LLUIS GENE / AFP) (Photo by LLUIS GENE/AFP via Getty Images)

rropado por cuatro filas completas de dirigentes que componen su Junta Directiva, el presidente del Fútbol Club Barcelona, Joan Laporta, por fin pudo dar la conferencia de prensa tan esperada en la que iba a aclarar la postura de su entidad en el Caso Enríquez Negreira -la contratación, durante dieciocho años, del ex vicepresidente de los árbitros españoles y con facturas, entre 2001 y 2018- pero sus explicaciones no satisficieron por lo repetitivas, en líneas generales, de lo que ya se venía diciendo en los medios afines, con muchas cuestiones sin responder y preguntas que no se formularon desde los que pudieron preguntar y desde el blindaje mediático que dejó con la mano levantada a la gran mayoría de medios extranjeros que se acercaron a la cita en el Auditori 1899, en el Camp Nou.

Salvo la cadena norteamericana ESPN, ningún otro medio extranjero pudo formularle preguntas a Laporta, mientras que los de Madrid lo hicieron muy al final en una conferencia de prensa que duró una hora y media, y en la que el presidente del Barcelona cargó especialmente contra “los que quieren dañar a la institución” aunque, advirtió “no lo van a conseguir”, y entre los que citó, especialmente, al titular de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), Javier Tebas, y al Real Madrid.

Laporta, apoyado por sus dirigentes que aplaudían algunas de sus principales diatribas o suministraban números de artículos o de páginas del expediente Negreira, insistió con la tesis de que no existe ningún delito porque, sostuvo, la relación del club fue con Javier Enriquez Romero, es decir, el hijo del ex árbitro José María Enriquez Negreira, y que se trató de una contratación para cursos y asesoramiento, para lo que mostró ante las cámaras unas hojas y una cantidad de Cds, aunque -aclaró- mucho material anterior a los cinco años ya no permanece “porque fue destruido”.

El presidente del Barcelona también cambió mucho la intensidad de su voz y el tono de sus declaraciones cuando se refería a Tebas o al Real Madrid (curiosamente, tratando siempre de separar a su presidente, Florentino Pérez, de quien dijo que “se vio obligado” a apersonarse en la causa “por las presiones mediáticas y de los socios que recibió” en la capital española y con quien, también desveló, mantuvo contacto hasta que los blancos se intentaron sumar a la demanda por sentirse perjudicados), pero claramente las matizaba cuando las referencias eran Aleksander Ceferín, el titular de la UEFA, Luis Rubiales -el titular de la Federación Española- o Gianni Infantino -el presidente de la FIFA- a los que calificó como equilibrados y hasta agradeció a los dos últimos por su comportamiento.

Hubo algunos hechos curiosos en la alocución de Laporta. Por ejemplo, que más allá de sus duras críticas a Tebas, sostuviera que éste “fogoneó” contra el Barcelona desde la Liga para que la UEFA picara y sancionara al club, o el hecho de no haber mencionado a la UEFA ni siquiera como crítica cuando alabó a la RFEF y a la FIFA, y fue sumamente cuidadoso cuando fue consultado, recién al final tras una hora y media de conferencia de prensa, sobre si teme alguna sanción del organismo europeo que pueda dejar al club azulgrana fuera de la próxima Champions League.

Ellos han bajado la intensidad de lo que dicen y creo que es una buena actitud, después de que nos pusimos en contacto. Espero primero ganar la liga”, pero en ningún momento dijo que en verdad, la UEFA se maneja por criterios de invitación a los clubes que compiten en sus torneos y que si el Barcelona estuviera aún expuesto (como parece) al caso Negreira en los próximos meses, podría no recibir esa invitación por parte de de una entidad cuyo presidente acaba de decir días atrás que el caso del Barcelona es “gravísimo” y “el más flagrante de toda la historia del fútbol europeo”.

Otra curiosidad es que Laporta nunca aclaró dos hechos por los que no fue preguntado -casualmente- en noventa minutos de conferencia de prensa en los que sólo tuvieron la palabra medios afines, apenas pudieron preguntar los madrileños y salvo la cadena ESPN, ningún medio extranjero recibió la luz verde aunque muchos se hayan anotado para hacerlo (como quien esto escribe). El primero es que si suena tan claro que la contratación de los Enriquez Negreira fue por “cursos” y “asesoramientos”, por qué entonces el acuerdo se canceló ni bien Enriquez Negreira se retiró del Comité Técnico Arbitral en 2018, si es que el ex árbitro no tenía “ninguna” influencia en las decisiones del CTA ni en las designaciones de árbitros.

El segundo es que si se trató de una causa improcedente con el único fin de hacerle daño a su club, cómo explica que todo el Caso Negreira se inicia con una investigación a cargo de Sique Rodríguez, periodista del programa “Que t’hi Jugues” de la Cadena SER Barcelona, y que reconoce ser hincha y socio del Barcelona, que lloró por la situación pero que sentía que primero tenía que cumplir su deber como periodista, como le manifestó a la web de Infobae semanas atrás. ¿Campaña blanca a partir de una investigación de un hincha culé y de una cadena de Barcelona?

El tercer elemento para destacar de la conferencia de prensa pasa por el criterio para algunas respuestas. Cuando hizo falta atacar a algún rival, como Tebas o el Real Madrid, Laporta no escatimó en tiempo y en intensidad para lanzar sus consideraciones, mientras que cuando fue consultado sobre temas espinosos -como por ejemplo, si tuvo contacto con dirigentes de juntas directivas anteriores para determinar las acciones a seguir o sobre por qué las facturas estaban a nombre de Enriquez Negreira y no de su hijo cuando sostuvo que era con el hijo con quien el Barcelona se relacionó- muchas veces reaccionó diciendo “yo no vine aquí para opinar sino para informar del Caso Negreira”. Opinión cuando conviene, información cuando la cosa se complica.

Es cierto que ahora, por lo menos, Laporta dio la cara y ya no se escondió respecto de este caso, pero las lagunas siguen siendo profundas y ahora ya está claro que la explicación del Barcelona es la misma de todos estos meses: que no hubo delito, que no se influyó en los resultados de los partidos, que se trata de una campaña de linchamiento mediático, que desde 2016 hay un departamento de Compliance y que de haberlo tenido en su primer mandato, éste habría aconsejado mejor qué hacer con las facturas, o que la empresa KMPG realizó una auditoría (¿era necesario, siendo que todo está en el club?) que determinó que no hay delito.

Seguramente Laporta se habrá retirado satisfecho del Auditori 1899, creyendo que con esto, deja saldada la cuestión y que al menos, ya no podrán decir que no puso la cara y que salvaguardó los intereses del club. Para nosotros, todo sigue como cuando vinimos de España y las principales preguntas quedaron sin responder. Seguramente será la Justicia la que lo haga.