Anthony Taylor escandaliza al fútbol mundial (1-2)

Anthony Taylor
Foto: @sefutbol

Francia se proclama campeón de la Liga de Naciones después de vencer por 2-1 a España en la final disputada en Milán, con una polémica actuación arbitral del inglés Anthony Taylor.

Transcurría el minuto 80 en la final de la Nations League, partido que se había puesto precioso por un gol de Oyarzabal y una respuesta maravillosa de Benzema, cuando Anthony Taylor se saltó toda la lógica habida y por haber, incluyendo la del reglamento, para convalidar el 1-2 de Mbappé que sentenció el partido.

Hasta entonces se había jugado una primera parte sin áreas y un segundo tiempo vivaz, en el que España le sostuvo la mirada a una Francia que cada vez que cruzaba la línea del centro del campo sembraba el pánico en el área española. No lo hizo demasiadas veces, eso sí. Las hostilidades las desató Theo Hernández con un remate al larguero de la portería de Unai Simón. A renglón seguido, anotó España. Buen pase filtrado de Busquets para Oyarzabal, que dejó como un juvenil a Upamecano, y luego remató cruzado ante Lloris.

Dos minutos le duró la alegría a España. En el minuto 67, en una de las pocas salidas en conducción de Pogba, la pelota llegó a Benzema en posición de extremo izquierdo. El jugador del Real Madrid se perfiló para el disparo con su pierna hábil buscando el ángulo superior derecho de la portería de Unai Simón. Y lo encontró, regalando a todos los que veíamos el partido un gol precioso. Francia presionó y España pasó unos minutos de zozobra, pero rápidamente se rehízo de la posesión de la pelota reajustando su presión alta.

Pero hete aquí que el señor Anthony Taylor, un árbitro de inteligencia asintomática y vasallo del poderoso, tenía ganas de protagonismo. Saltándose toda razón habida y por haber. El motivo es que Mbappé, que estaba en situación de fuera de juego, interfirió y condicionó en la acción a Eric García, que trató de corregir a marchas forzadas la acción dejando la pelota a pies del jugador del PSG.

Pero lo mejor de todo aún estaba por llegar. En un intento por defender lo indefendible y empeorando su actuación, Anthony Taylor justificó su decisión diciendo que el toque de balón de Eric García, en su intento de salvar la acción de peligro, habilitó a Mbappé que culminó bien la acción pero que jugó un muy mal partido.

Por si fuera poco, Taylor terminó su demostración de inutilidad futbolística, sumisión al poderoso y cobardía mezclada con ‘mofa y befa’ hacia los jugadores de Luis Enrique diciéndoles que lo que tenía que haber hecho Eric García es dejar controlar a Mbappé, para que este goce de un mano a mano ‘a piacere’. España intentó empatar el partido en los diez minutos restantes. Tuvo dos muy buenas oportunidades para hacerlo, pero Lloris le negó el gol a Oyarzabal primero y a Ferrán Torres después.

Con el pitido final, el señor Anthony Taylor cerró su ejercicio de absoluta incompetencia arbitral. Este ejercicio lo aderezó con aroma de genuflexión a la organización. Por último, destacar que demostró que ni sabe las reglas de juego (el saque de banda que da origen al 1-2 es falta de saque), ni sabe tampoco interpretarlas o bien ofrece serias dudas a la hora de hacerlo (mano de Kounde en el área francesa en el minuto 40 de partido).

Aun así, lo peor no es la grosería del señor Taylor. Lo peor es toda la gente que se supone especializada como Iturralde González, Isaac Fouto o Luis Miguel Martínez que justificaron el escándalo que permitió el triunfo y consagración de Francia.