Un Espanyol de dos caras ante el Deportivo
El conjunto perico mostró una versión más vertical en la primera mitad, pero bajó sus prestaciones tras el descanso y todo quedó en un empate sin goles.
El Espanyol recibía al Deportivo de La Coruña en una tarde cargada de emoción. En la memoria de quienes acudían al estadio seguía muy presente la reciente pérdida de Jesús de Miguel, delantero del CD Tenerife. El partido comenzaba con esa emoción a flor de piel. No debía de resultar fácil salir a jugar en esas circunstancias. Tampoco en ningún otro estadio, teniendo en cuenta las características de un deporte de contacto y sus riesgos. Poco a poco, el fútbol se abría paso entre dos equipos con ambición. El Deportivo buscaba consolidarse en la zona media-alta de la clasificación, mientras el Espanyol afrontaba una nueva etapa. Manolo González ya no estaba al frente del equipo y Eder Sarabia asumía la dirección técnica. Sin embargo, no podía sentarse en el banquillo por una sanción que arrastraba de su etapa en el Elche. Su segundo, Jon López, ocupaba su lugar. La afición perica quería comprobar cómo empezaba a tomar forma el nuevo proyecto.
Los primeros minutos ofrecían un partido con numerosas llegadas y ocasiones en ambas áreas. El Espanyol mostraba una versión diferente de la que venía ofreciendo. Por momentos, era un equipo vertical, que necesitaba pocos pases para plantarse ante la portería del Deportivo. Allí, su guardameta, Leo Román, comenzaba a convertirse en protagonista. El conjunto gallego también generaba peligro y, en una de sus aproximaciones, Omar El Hilali intervenía en el momento justo para evitar que Yeremay Hernández rematara en una buena posición. Pero lo más llamativo estaba en el centro del campo perico. Una zona que durante muchos partidos aparecía desconectada y parecía más espectadora que protagonista. Esta vez, sin embargo, Pol Lozano, Edu Expósito y Àlex Calatrava movían el balón con rapidez y criterio, conectando con las posiciones de ataque. El primer tiempo terminaba con empate a cero. La afición perica despedía al equipo con más aplausos que silbidos. Y eso ya era una buena señal.
Las 31.030 personas que acudían al RCDE Stadium veían cómo Antonio Hidalgo movía primero el banquillo del Deportivo. Introducía dos cambios, uno claramente ofensivo: Pierre-Emerick Aubameyang, exculé, para acompañar a Bil Nsongo y aportar capacidad de generación desde el centro del campo. La entrada de Adama Traoré provocaba cánticos azulgranas desde la grada. El Espanyol perdía protagonismo y el Deportivo comenzaba a arrinconarlo cerca del área de Ángel Fortuño. Desde el banquillo perico reaccionaban con la entrada de Javi Hernández por Cala. El equipo necesitaba recuperar el balón y el control del partido. La entrada de Marc Casadó terminaba de encender los silbidos. El encuentro perdía ritmo y el Espanyol introducía nuevos cambios: Gabriel Moscardo, Bryan Zaragoza, Marcos Fernández y Vanja Drkusic entraban por Pere Milla, Tyrhys Dolan, Edu Expósito y Alejandro Santiago. Más por empuje que por fútbol, el equipo volvía a acercarse al área deportivista. Roberto protagonizaba la última ocasión clara, pero Leo Román respondía con otra intervención providencial. El rebote lo salvaba un defensa, mientras el guardameta celebraba la acción como si fuera un gol. La primera parte ofrecía mejores sensaciones que la segunda. El empate a cero dejaba algunas dudas, pero todavía había crédito para esta nueva etapa. El triunfo en La Cerámica, con Sergio García, técnico del Espanyol B, al frente del equipo como interino, seguía ofreciendo un margen de confianza.
El Deportivo no visitaba al Espanyol en partido de Liga desde el 24 de septiembre de 2017, en la sexta jornada de la temporada 2017-2018.



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