Real Madrid: Mano de piedra, sufrimiento y victoria (2-1)

Noche calurosa en Madrid para recibir el debut en la Champions League de Real Madrid e Inter de Milán. Las primeras oportunidades de la noche fueron para el ‘nerazzurro’: Especialmente fue clara la primera, de Marcus Thuram. El delantero francés estrelló el pase de la muerte que le sirvió Lautaro, en posible fuera de juego, contra el cuerpo de Courtois. Tras el susto inicial, volvió la calma y el partido retornó al ritmo tedioso, e incomodo para los de José Mourinho, con el que se inició.

En ocasiones, y no pocas, el fútbol suele tener giros de guion que suelen ser dramáticos. Esta noche en el Bernabéu hubo dos, prácticamente sin solución de continuidad, y ambos fueron favorables al Real Madrid: En el primero, Kylian Mbappé le robó la cartera a un pasmarote alemán llamado Bisseck, mientras que en el segundo Fede Valverde dejó en ridículo al meta interista Josep Martínez. ¿Cómo? Robándole la pelota cuando el meta valenciano quería regatearle pisando el balón.

Por lo demás, con los goles quedó muy expuesta la diferencia de jerarquía entre Real Madrid e Inter de Milán. Y decimos de jerarquía, que no de juego, porque el trámite del partido, salvo cuando los merengues podían correr, era unidireccional hacia la portería de Courtois. De hecho, podemos afirmar que el juego decía de todo menos que el Real Madrid ganaba por dos goles de diferencia. Esta diferencia es explicada únicamente por la jerarquía. ¿Por qué? Porque mientras el Inter dilapidaba todo tipo de ocasiones, además con la convicción de que iba a hacerlo, los de José Mourinho cuando llegaban al área interista no se andaban con remilgos: era o gol o milagro de Josep Martínez. Valga un ejemplo para ilustrar esto: Sobre el final del primer tiempo, el ‘1’ interista le negó el 3-0 a Bellingham y Mbappé con dos paradas milagrosas.

Pudo hacer el 3-0 Dumfries, cumpliendo con la ley del ex, pero en un error a la altura del de su excompañero, mando la pelota al cuerpo del ‘1’ interista. Al paso por el ecuador del segundo tiempo, el partido se convirtió definitivamente en un correcalles. Y estó es algo que festeja todo el madridismo. ¿Por qué? Porque aquí pueden explotar sus virtudes los cracks merengues, sobre todo Kylian Mbappé y Jude Bellingham. No he citado a Vinicius porque el brasileño estuvo especialmente desacertado toda la noche, haciendo un partido impropio de su actual estatus en el equipo merengue.

Tanto va el cántaro a la fuente, que al final se acabó rompiendo. Enésima acción del Inter en campo contrario que culmina con un pase de la muerte de Lautaro Martínez para la llegada de Carlos Augusto. 2-1. Y quince minutos finales de muchos nervios en un Bernabéu que se relamía con la goleada y ahora iba a sufrir hasta el final para cerrar el partido. Los de José Mourinho sufrieron, aún con algunos sobresaltos consiguieron cerrar la victoria en un clima enrarecido por el juego blanco y los pitos a Vinicius cuando fue sustituido por Álvaro Carreras.

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