El plazo que Julián ignoró y ahora le pasa factura

El Atlético exigió por escrito una oferta de 150 millones antes del 20 de junio, un plazo que Julián Álvarez y su agente dejaron pasar sin presentar oferta alguna.

Julián Álvarez tuvo en sus manos la solución a un culebrón que él mismo ha alimentado durante todo el verano. Según destapa Miguel Martín Talavera en El Larguero, el Atlético de Madrid dejó por escrito una condición clara: si el argentino quería marcharse, debía llegar una oferta de 150 millones de euros antes del 20 de junio, previa al inicio del Mundial de Clubes. El delantero dejó correr ese plazo sin mover ficha y, ya de vuelta del torneo, optó por anunciar en público su deseo de salir tras el partido ante Austria. El problema, visto con perspectiva, es que nunca cumplió la condición que él mismo conocía de antemano.

Una oferta muy por debajo de lo exigido

Cuando por fin llegó una propuesta, ni siquiera se acercó a la cifra pactada. El FC Barcelona presentó semanas después una oferta de apenas 100 millones de euros, muy lejos de los 150 fijados por el club rojiblanco. Desde el conjunto azulgrana admiten que ni siquiera han recibido respuesta oficial y, por eso, no contemplan mejorar la propuesta por ahora, según recoge Santi Ovalle en El Larguero. Resulta llamativo que un jugador tan decidido a marcharse no haya sido capaz de gestionar los tiempos ni de facilitar una negociación seria.

Laporta y el Atlético, otra vez enfrentados

El ruido en torno a Julián Álvarez volvió a escalar en las últimas horas, con Joan Laporta y el club rojiblanco cruzando comunicados oficiales. El presidente azulgrana insiste en que hará todo lo posible para cumplir «el sueño» del delantero, mientras que el Atlético respondió de inmediato asegurando que existe un «0% de posibilidades» de que acabe en el Barça esta temporada. El propio club colchonero cuenta ahora con un argumento de peso: la prueba escrita de que fue el propio jugador quien dejó pasar su oportunidad.

Una encrucijada que él mismo ha construido

Con la puerta del Barça prácticamente cerrada, a Julián Álvarez solo le quedan dos caminos: seguir en un vestuario y una afición que ya no lo miran igual, o aceptar la salida hacia el Arsenal, destino que ni siquiera le convence. Mikel Arteta lo llamó personalmente la última semana para intentar convencerlo, y se topó con una negativa rotunda: el argentino solo quiere vestir de azulgrana.

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