La decisión de Marc Casadó
El pivote del Barça ha decidido salir del club de su vida. Flick no le garantiza minutos y Casadó quiere ser titular en otro proyecto a sus 22 años.
Marc Casadó lo ha decidido. El pivote catalán de 22 años, canterano del FC Barcelona desde los trece, ha entendido que su etapa azulgrana ha llegado a su fin. No hay vuelta atrás.
El camino tiene un punto de partida claro: la honestidad de Hansi Flick. El técnico alemán siempre ha sido directo con sus jugadores. El pasado verano avisó a Casadó del papel que tendría en el equipo y le dio libertad para aceptar la situación o buscar una salida. El centrocampista eligió quedarse y pelear. Flick reconoció su valentía en público: «He hablado con él, no se quiere ir y no quiero que se vaya», declaró en agosto.
La realidad del campo fue implacable. Esta temporada Casadó no ha llegado a los mil minutos disputados. Solo ha jugado 34 partidos entre LaLiga, Champions, Copa del Rey y Supercopa, la mayoría entrando desde el banquillo en los minutos finales. Gavi y Marc Bernal fueron pasando por delante. Ni las lesiones de Frenkie de Jong le abrieron la puerta.
Una nueva charla con el cuerpo técnico acabó de confirmar lo que ya intuía: en la próxima temporada tendría aún menos protagonismo. El centro del campo azulgrana está saturado. Pedri, Gavi, De Jong y Fermín limitan de forma drástica cualquier opción de continuidad para el pivote de Sant Pere de Vilamajor. El club no ha forzado nada, porque la fidelidad de Casadó con el escudo ha sido siempre innegociable.
El Barça ha fijado su precio en 25 millones de euros. El AS Mónaco, el Atlético de Madrid y clubes de Arabia Saudí han tomado nota. Transfermarkt sitúa su valor en 20 millones, con contrato en vigor hasta 2028. Las negociaciones con el Mónaco no prosperaron: el club monegasco escuchó la propuesta pero nunca dio pasos concretos.
Casadó no tiene prisa, pero sí una condición innegociable: solo firmará donde el entrenador le garantice confianza plena. Se va para jugar. A sus 22 años sabe que le queda mucho fútbol por delante. Solo necesita el escenario adecuado para demostrarlo.



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