Golpe de mano del Real Madrid en su competición (3-0)
Comienzo de partido movido en el Santiago Bernabéu. El primero en amenazar fue el Real Madrid. Buen balón filtrado de Vinicius, ante una marca un tanto contemplativa de Guehi, para Brahim pero el internacional marroquí no pudo superar a Donnarumma en el mano a mano. Por su parte, los de Josep Guardiola comenzaron imprecisos con la pelota, pero exhibiendo una de sus mejores armas. ¿Cuál? La verticalidad de Jeremy Doku por la izquierda. De hecho, el belga puso en los primeros diez minutos dos pases de la muerte que ninguno de sus compañeros entendió.
Pasada cierta efervescencia local de los primeros diez minutos, el partido se equilibró. Eso sí, con dominio del equipo inglés. Pero este dominio del visitante no quiere decir nada en el Santiago Bernabéu. Balón largo de Courtois hacia Valverde, error grave de O’Reilly, al que le sobra el vuelo del balón por su mala perfilación. Gianluigi Donnarumma dejó en anécdota el error de O’Reilly con una salida a la nada inexplicable e impropia de un portero de su jerarquía. Fede Valverde aprovechó la coyuntura y, a portería servida, adelantó en el marcador a los suyos. Con el Manchester City en la lona, Fede Valverde dio un golpe de ¿K.O? al conjunto inglés. Buena jugada de todo el sector izquierdo del ataque madridista, que resuelve el uruguayo con un disparo cruzado inapelable para Donnarumma. 2-0.
Aprovechando el maremagnum de los goles, Álvaro Arbeloa ajustó su defensa para frenar a Jeremy Doku. Con la lentitud del Manchester City en la circulación de la pelota, ordeno a Thiago Pitarch y Fede Valverde que sobremarcaran al extremo belga. De esta manera, el Real Madrid apagó las luces ofensivas de los pupilos de Josep Guardiola, que tras el 1-0 se volvieron muy burocráticos en su juego. Absolutamente superados por el ambiente, Fede Valverde aprovechó nuevos horrores defensivos ‘citizen’ para poner el 3-0, con el que no contaban ni los más optimistas.

Tuvo la sentencia de la eliminatoria Vinicius nada más volver del descanso. Pero el brasileño, muy desacertado en la noche de hoy, marró el penalti que Donnarumma le cometió un minuto antes. ¿Aprovechó el Manchester City la vida extra que le dio el Real Madrid? Al menos hasta el minuto setenta, rotundamente NO. De hecho, solo podemos destacar una jugada ‘citizen’ hasta ese minuto. Buena combinación entre Reinjders, sustituto del desaparecido Savinho, y Semenyo, que el atacante ghanés estrelló en la humanidad de Courtois. Por si fuera poco, ni la suerte estaba del lado de los de Josep Guardiola. Lujo inexplicable de Thiago Pitarach en área propia; O’Reilly mete el pie y el canterano merengue debería pagarle una cena a Courtois. ¿Por qué? Porque apareció un pie salvador del meta belga para mandar al córner lo que era el 3-1 cantado.
Finalmente, y sin mayores sobresaltos, el Real Madrid llegó a la orilla con su ventaja de tres goles intacta, para poner pie y tres cuartos entre los ocho mejores equipos de Europa. Por su parte, el Manchester City demostró ser un equipo menor, tímido y sin personalidad alguna para jugar al fútbol, que, salvo milagro, se marchará de la Champions League con todo merecimiento en seis días.



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