Un Atlético valiente toma ventaja mental pensando en la Copa
Comienzo de partido muy movido en el Metropolitano. El Atlético, envalentonado por su pase a la final de la Copa del Rey, salió a comerse en dos panes a la Real Sociedad. O eso pensábamos cuando Alexander Sorloth puso el 1-0 y a renglón seguido, Lookman dilapidó el 2-0. ¿Por qué? Porque la Real Sociedad decidió rebelarse. Además, con mucha rapidez. Los de Pellegrino Matarazzo, en su primer acercamiento, dieron en la diana por medio de Carlos Soler. El gol realista equilibró el partido, que en todo momento era agradable a la vista, pero siempre con los locales dominando.
Tras la tempestad, llegó la calma al Metropolitano. La Real Sociedad enfrió el ritmo del partido, mientras que el Atlético, que seguía dominando, no conseguía cercar a los de Pellegrino Matarazzo. De hecho, pasó un largo lapso de tiempo sin inquietar de verdad a Remiro. Uno de los causantes de la bajada del volumen de juego rojiblanco fue Thiago Almada. El argentino, si bien no dejó de pedir la pelota, en prácticamente ninguna oportunidad tomaba buenas decisiones, ralentizando en bastantes oportunidades los ataques rojiblancos.
Pensando en el partido del próximo martes, Diego Pablo Simeone tendrá con prácticamente total seguridad una baja. ¿Quién? Rodrigo Mendoza. El centrocampista murciano, que estaba completando un buen partido, tuvo un choque con Barrene en el que no fue con la fuerza debida. Tras el mismo, no pudo volver al terreno de juego. Es más, no pudo ni abandonar por su propio pie el césped. El paso por vestuarios vulgarizó el partido. Los primeros quince minutos de la segunda parte fueron decididamente malos. Simeone, ante el cariz que tomaba el partido, decidió barajar y dar de nuevo con los cambios. Introdujo a su artillería pesada, con Julián Álvarez y Griezmann a la cabeza. A este movimiento, la Real Sociedad respondió dando entrada a Mikel Oyarzabal por Oskarsson.
Cuando el partido parecía entrar en un preocupante electroencefalograma plano, aparecieron los genios de cada equipo. Primero, Antoine Griezmann le regaló el 2-1 a Nico González y acto seguido, Mikel Oyarzabal se transformó en Ronaldo Nazario. Conducción por el carril central del de Eibar, que la defensa rojiblanca no acierta a frenar, y zurdazo incontestable ante el que Oblak nada pudo decir. La valentía de Diego Pablo Simeone a la hora de ir por la victoria, comparada con la indecisión de Matarazzo, terminó encontrando premio a diez minutos del final. Centro al área de Ruggeri, que Nico González, con todo el temperamento que le falta a Sorloth, transformó en el 3-2, a la postre definitivo.
Eso sí, el 3-2 fue definitivo, no sin sufrimiento para los de Diego Pablo Simeone. La Real Sociedad, con todo perdido, se lanzó a por un empate que no terminó de merecer. Tampoco estuvo cerca de encontrarlo porque atacó con más corazón que cabeza, sobre todo en el largo descuento dado por Cordero Vega, árbitro del partido.



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