Un penalti final tapa una tarde para el olvido

El Madrid salva el partido contra el Rayo 2-1 con un penalti en el minuto 98

El Rayo Vallecano salió al Bernabéu sin complejos. Presionó alto, discutió la posesión y avisó primero, con una ocasión clara de Akhomach que encendió las alarmas. El guion no era el esperado. Menos aún cuando una lesión temprana de Bellingham obligó a mover ficha y dio entrada a Brahim, alterando los planes iniciales de Arbeloa.

El golpe, sin embargo, lo amortiguó pronto el Real Madrid. En el minuto 15, Vinicius encontró el gol y, con él, una calma relativa. El tanto permitió a los blancos controlar los fundamentos del juego, dominar el ritmo y tener el balón. Pero fue un control engañoso. El equipo se fue alejando poco a poco del área de Batalla, perdiendo profundidad y colmillo.

Ese repliegue invisible dio vida al Rayo. Los de Vallecas se recompusieron con paciencia y empezaron a insinuarse cerca de Courtois. Sin grandes ocasiones, pero con intención. El descanso llegó con 1-0 y un ambiente enrarecido. Más silbidos que aplausos. Sensación de partido gris.

Nada más volver del vestuario llegó el castigo. Minuto 48. De Frutos empató y el Bernabéu explotó. Gritos, nervios y un “fuera, fuera” que retrataba el clima. El Madrid entró en un bucle de ansiedad. Lo intentó sin claridad. Mbappé rozó el gol con un disparo al larguero en el 68, pero el equipo era pura tensión.

La expulsión de Ciss, muy discutida, inclinó el campo. El Madrid empujó más por inercia que por fútbol. Buscó un gol que maquillara un encuentro espeso. Y lo encontró al final. Un penalti en el minuto 98, transformado por Mbappé, salvó el resultado. No la imagen.

Un triunfo agónico que deja más dudas que certezas.

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